DEPILACIÓN

La depilación es uno de los rituales de belleza que más puede llegar a esclavizar a las mujeres, y más cuando son ellas mismas quienes se lo realizan. El vello crece de manera natural en muchas zonas del cuerpo, y un gran número de personas optan por eliminárselo porque les resulta antiestético.

No solo las mujeres se someten a la depilación; cada vez más hombres se deciden a eliminar el vello de partes de lcuerpo como el torso o los brazos.

Como decíamos, puede resultar muy pesada y aburrida la rutina de pesarse la cuchilla todos los días en la ducha. Afortunadamente, existen otras técnicas más duraderas y, a la larga, satisfactorias. Una de las técnicas de depilación a la que todavía recurren muchas personas es a la depilación con cera que, aunque no resulte tan indolora como la cuchilla, tiene unos efectos más duraderos y deja la piel bastante más suave. Con la depilación con cera se extrae el pelo desde el folículo, es decir, se elimina de raíz. Es eficaz tanto en vello claro como oscuro, y se puede realizar en zonas como la cara, las piernas, el torso o la zona genital. Y es que no podemos olvidar que esta depilación tiene adeptos masculinos también, sobre todo en piernas y brazos.

Por otra parte, la depilación con hilo es una técnica milenaria importada de India y la antigua Persia en la que se emplea un lazo de hilo de algodón o seda que, trabajado de una manera específica, elimina el vello de zonas sensibles como la cara, donde es necesario ser más precisos como es el caso de las cejas.

Las cejas, esa parte del rostro que  más preocupa a las mujeres, puesto que requiere cierto tiempo y una dosis de destreza diseñar la forma deseada evitando equivocarnos y afectar la expresión de nuestra cara. Con esta técnica el vello se elimina de raiz y de una forma precisa.

Por último, tenemos la depilación láser,  perfecta para aquellas personas que se quieran despedir del vello corporal definitivamente, pudiéndose realizar en cualquier parte del cuerpo que haya sido previamente rasurada. Este método consiste en aplicar una luz muy intensa en la zona en la que queremos eliminar el pelo, absorviendo este la luz, que erosiona en la raiz del tallo y el bulbo, evitando así que vuelva a crecer. Antes de iniciar el tratamiento es necesario comprobar que la piel no sufre ninguna alteración y se encuentre en estado normal para recibir el impacto de la luz, pudiéndose realizar el tratamiento en todo tipo de vello (grueso, muy fino o ese vello residual que nos queda después de habernos realizado sesiones de láser); también en cualquier fototipo de piel, ya que podremos tratarlo incluso en las pieles más oscuras.

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